Seguro que esta escena os sonará: comida con amigos. Una mesa de adultos y otra de niños. En la de los adultos se oye un rumor constante, risas y carcajadas. Curiosamente, la de los niños está en silencio. ¿Qué estarán haciendo? Resulta sospechoso… Pues nada, no sucede nada más que cada cual está con su iPod Touch o su móvil. Y me pregunto, perpleja: «¿Se estarán comunicando entre sí pese a que coman juntos? ¿Habremos llegado a ese extremo?».

No es fácil imponer las propias normas cuando se va en grupo. Podéis hacer una excepción, una detrás de otra, incluso, y mirar hacia otro lado; pero en casa sí podríais hacer algo al respecto. Prohibir los móviles en la mesa cuando los niños cenan o cuando comáis en familia es una opción muy saludable ―de hecho, conocemos a más de uno que obliga a sus nietos a dejar el móvil en una cesta cuando van a comer a su casa. Es una manera de forzar la comunicación entre los comensales.

Constatar que los hijos saben conversar en torno a una mesa es sumamente gratificante. Sacad distintos temas, como hacemos en Happy Manners. Sacamos temas al azar de una chistera y hay que hablar sobre eso, hablar y escuchar, claro está. Eso contribuirá a alargar, si no la sobremesa, al menos sí el rato de la comida. Si conseguís que la comida sobrepase la media hora, será ya una estupenda victoria.